dijous

28 de enero

Se me volaron los pajarracos Ana, pero no tanto como para olvidar tu cumpleaños. Felicidades preciosa, brindo con un rico Té y alguna magdalena catalana, las de Proust se deslizan por precipicios descontrolados, pero mis lealtades siguen intactas, Tù y nadie más que Tú.

Per molts anys capocha querida, Barcelona y toda la familia te seguimos esperando en el abrazo.

Alguna vez escribí poemas.

Para ti, va uno latiendo amiga. Ante mi falta de credos, la esperanza de volver al útero del poema.



Y el poema toma forma en el alma de quien lo escribe
escenario, sensaciones es la invasión de quien lo lee.
Puede ser lagrima, deseo, recuerdo, culpa, entrega
árbol, estrella, cárcel, morada, medio, vinculo,
puente entre las almas.

Parece indestructible cuando nace, tropieza, balbucea,
enmudece, se detiene y avanza. 
El poema es todo aquello que subyace
en el silencio consensuado
desafiando las siglas, 
que descansan en los libros de los sabios.

El poema no es métrica, ni comas o tildes de versos perfectos,
el poema es quizá esa sensación que nace a la luz de los demás
en el afuera de las heridas y vendas,
en la palabra prohibida.

El poema se desliza sin temor
entre todos los horrores,
concilia sueño e insomnio
en ese certero lugar indeterminado,
porque no puede ser confinado,
ni al equivoco perpetuo, ni a la razón esquiva,
es un pedazo de desgarro o sonrisa desafiante.

Es un cielo obstinado en brillar
en medio de lo oscuro, 
intentando encontrar siempre
el verso divino,
aquel que lo diga todo,
aquel que logre transmitir
alma corazón y vida
sin ambages, sin morir.