dissabte








Abundantes ropas envuelven a los amantes,
sólo un hombro o un muslo están desnudos
como pulpas de luz
y los sexos en su quieta fiereza.

Si el acoplamiento es inmóvil, las sedas de las ropas
no dejan de ondular. Las telas,
delicadamente estampadas
con menudas flores de una primavera geométrica,
se deslizan por toda la esterilla, avanzando
y acumulándose en pliegues breves y rápidos.

Si la luz de la carne es blanca,
las sedas fluyen como un río de varia coloración, un río
que se desprende del cuerpo de los amantes
que, cerrados al mundo, ignoran
cómo se agitan esas pequeñas flores rojas.

J. Watanabe, Perú

10 comentaris:

  1. Estoy de acuerdo en todo -una belleza de poema-. Pero también alguna palmadita para insinuar un movimiento o algún enredo que desgarre la seda...

    ResponElimina
  2. Madre del amor hermoso que efecto me ha hecho tu entrada, que rico... :)
    Besos y salud

    ResponElimina
  3. Esa mano que arrima y arrima

    ResponElimina
  4. Muchos poemas envuelven tanto la belleza que de por si, comentarlos es delito: las manos en el amor desarman. No hay vestidura mas hermosa que la piel de otro. Excelente post. Beso Calma

    ResponElimina
  5. Tu música invade tus letras
    gracias

    ResponElimina
  6. no oso más decir
    que empeore el texto y la imagen que hablan por sí solas.

    sublime, calma

    besos

    ResponElimina
  7. Notar la vibración de los petalos en los labios.
    Uffff
    No mas nada
    S

    ResponElimina
  8. Anònim6:26

    tremendo, qué excitante...

    ResponElimina