dijous









La cama en la que nos amábamos era un mundo en rotación
de bosques, castillos, antorchas, riscos, mares donde él buceaba perlas.
Las palabras de mi amante eran estrellas fugaces que caían a la tierra como besos
sobre estos labios.
Mi cuerpo a veces una rima imperfecta de su cuerpo, como un eco o asonancia; 
Sus caricias un verbo bailando en el centro de un sustantivo.
Algunas noches, soñaba que él me había escrito. 
La cama una página bajo su mano de escritor. 
Romance y drama interpretados por el tacto, el gusto y el olfato.
Y en la otra cama, la mejor, nuestros huéspedes dormitaban babeando prosa. 
Mi amor vivo y alegre yace en el ataúd de mi cabeza de viuda.

Como él yacía conmigo en aquella segunda mejor cama.

ANNE HATHAWAY