dimecres



Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos

y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;

como un perro amarillo te siguen los otoños,

y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,

eres la eternidad en la gota de espanto.

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,

a las caobas llenas de aroma entristecido,

a las piedras eternas y a las niñas heridas;

un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,

y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la trial dulzura

de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;

tu dignidad pueril arde como las frutas;

tus cantos se parecen a una gran jarra obscura

que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,

y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,

la carne dolorosa se te llenó de niños;

mujercita de invierno, nublada de suspiros,

la tristeza del sexo te muerde la palabra.

Todo el siglo te envuelve como una echarpe de oro;

y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,

entonada la tonada de los últimos novios;

tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,

cual una alondra de humo, con las alas ardidas.

*Gran melancolía, de Pablo de Rokha , poeta chileno*